Durante las vacaciones navideñas he leído un libro que tenía pendiente. Se trata del compendio de los insultos del capitán Haddock, célebre personaje y contrapunto de Tintín, creados ambos por el dibujante belga Hergé. Es la lengua del intrépido marino bastante afilada a la par que original. En su vocabulario de injurias además de términos de la mar tenemos palabras de la zoología y de la botánica, insultos populares, epítetos hiperbólicos variados e incluso alguna expresión del ámbito de la física. La obra los recoge junto con su definición y etimología con cierta vocación enciclopédica; y adjunta varias viñetas, eso sí, escasas para mi gusto.
Les dejo aquí la reseña de la edición actual del libro, que al parecer ha aparecido hace semanas revisada. Está en francés porque así juraba el personaje en versión original. Mi edición la adquirí en la tienda de Tintín en Bruselas, circunstancia que además me lleva a recomendarles el correspondiente y delicioso paseo por los alrededores de la Grande Place en horario comercial que pueden darse ustedes si se allegan la capital belga.
Existe también la edición en español, que se ha reseñado aquí. Antes de acabar anuncio que en la próxima entrada pondré a caer de un burro a algunos personajes de la vida pública llamándoles aerolitos, anacolutos, babuinos, pepinillos en vinagre, ciclotrones, lepidópteros, pedazo de logaritmos, pedazo de ovejas merinas mal peinadas, rizópodos, etc.