Mal de muchos, consuelo de todos

Dijo el escritor catalán Josep Pla que el español es un hombre insatisfecho. Y es que España fue la primera monarquía relativamente fuerte que dio portazo a la Edad Media en Europa allá por el año 1475, para un siglo después, como consecuencia de la diplomacia matrimonial de los Reyes Católicos y de los Habsburgo, convertirse en la cabeza del primer imperio global de la historia. Apeada de su supremacía por otras potencias, rezagada en pos de la revolución industrial y apartada de los grandes acontecimientos políticos del siglo XX, nos parece que España ha perdido mucho tiempo y cuantiosas oportunidades de que sus pobladores gocemos de una sociedad más desarrollada. De ahí tal vez la insatisfacción referida.

En esta época de inestabilidad económica en Europa, y como hoy es la fiesta nacional, es pertinente reflexionar sobre el lugar alcanzado y las posiciones defendidas por nuestro país en comparación con los grandes de nuestro contexto geopolítico, que a mi juicio son Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido. En primer lugar ofrezco unos indicadores sobre el desarrollo que indican que nuestro país está bien situado en el marco analizado.

Quisiera sintetizar ahora nuestra situación económica con estos otros indicadores. Como se ve, España tiene bastante menor deuda pública que el resto de países de la tabla. El déficit público es incómodo, pero del mismo orden. Sin embargo, el paro es atrozmente alto. Estos tres datos, junto con el tamaño actual de nuestra economía, me llevan a concluir que nuestro problema fundamental es el paro. Él es nuestro pertinaz quebradero de cabeza y el principal, si no único tema, al que nuestros políticos deberían dedicar todos sus esfuerzos y toda su imaginación. Porque para emplear a ese quinto de la población activa hará falta ensayar soluciones que no se hayan probado anteriormente. Con un desempleo de un 8%, pongamos por caso, y con el resto de números que presentamos, no habría agencia de calificación ni especulador que fuera a por nosotros primero.

Significativo también, por lo malo que es, me parece el dato de que en España se necesite el triple de tiempo para abrir un negocio que en Alemania; hecho del que hay que culpar, a lo farragosa que es nuestra administración. Si un departamento asesor de una empresa extranjera lee este indicador en los informes del Banco Mundial, ¡optará por aconsejar España como primer destino para una nueva apertura ya que mientras esperan podrán tomar kilos de bravas y cientos de cañas!

Manejándome con los indicadores, cayó en mis manos finalmente la puntuación de nuestros chicos de 15 años en las pruebas PISA de la OCDE. Tengo que confesar que me decepciona que seamos literalmente los últimos de la clase en las tres categorías evaluadas. Hubiera querido que en el típico chiste en el que se reúnen un francés, un alemán, un italiano, etc. que les hubiéramos aventajado en alguna materia, al menos. De modo que, ¡Españoles del futuro, habrá que estudiar más!

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3 respuestas a Mal de muchos, consuelo de todos

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